Una época difícil
En 1880, en un congreso en Milán, muchos educadores decidieron prohibir las señas y enseñar solo a hablar y leer labios. A esto se le llamó oralismo.
Durante casi 100 años, muchos niños sordos sufrieron por no poder usar su lengua. Hoy sabemos que las señas ayudan, no estorban.